Lactancia materna, ¿sí o no?

 

Son muchas las futuras mamás que cada día se hacen esa pregunta sobre la lactancia y buscan respuestas desesperadamente, pero no siempre escuchan lo que esperan.

Desde que aprobé el examen EIR (Enfermera Interna Residente) y me pude especializar como matrona tenía claro que quería mantener mi esencia: escuchar para poder ayudar. Y creo que así lo he hecho. No me gusta imponer mi opinión a nadie ni tratar de convencer de algo cuando la otra persona no es lo que desea.

Durante los dos años de residencia recibimos muchísima información sobre lactancia, en general, pero de forma masiva sobre la lactancia materna y son muchas las compañeras que se obsesionan con ello hasta el punto de hacer ver que no existen otras opciones. Está claro que los beneficios tanto para el bebé como para la mamá son casi innumerables. Pero, al igual que no a todo el mundo le gusta el queso, no todas las mamis tienen por qué ver en la lactancia materna la opción perfecta. Para mí lo fundamental es que tengan la suficiente información como para poder decidir cuál es la mejor opción para ellas y sus bebés.

En este post no pretendo hablaros de los beneficios de la lactancia materna vs la lactancia artificial, porque hay millones de artículos que lo hacen y creo que la inmensa mayoría de las mujeres ya conocen las diferencias fundamentales (aun así, algún día hablaremos de ello), pero sí me gustaría profundizar en la toma de la decisión en sí.

En los últimos meses he podido hablar con mujeres muy allegadas a mí a las que durante el embarazo les he hecho la típica pregunta: ¿Has pensado si vas a darle el pecho? Y la respuesta no era contundente en ningún caso, ni sí ni no, las dudas aparecían y se veía claramente que tenían miedo a ser juzgadas: “sí quería… a ver cómo se me da…”, “pues no sé, por un lado pienso en él y sí quería, pero yo no me veo, pero creo que lo intentaré”, etc.

Siempre doy el mismo consejo: ¡haz aquello con lo que tú estés más a gusto! Y qué quiero decir con esto, pues que la lactancia materna es maravillosa para tu bebé y, por supuesto, también tiene muchos beneficios para ti, pero no por ello va a hacer que si no estás convencida disfrutes con ella. He visto a muchas mamás dar el pecho por el qué dirán, “porque si no lo hago a mi madre le da algo”, “porque todas mis amigas han dado el pecho a sus bebés”, “porque dicen que es lo mejor ¿no?” … Y cuando les preguntas si están cómodas con ella nunca te dan una respuesta afirmativa 100%.

Desde mi punto de vista de mamá dar el pecho es lo más bonito del mundo, ya que genera un vínculo con el bebé indescriptible y permite compartir momentos únicos. Peeeeero, también es agotador, sacrificado y muy esclavo. Es aquí donde cada mujer debe tomar la decisión que más le compense, porque la lactancia materna puede ser maravillosa, está disponible en cualquier momento, es el mejor calmante para el niño, tiene las defensas adecuadas en cada momento para tu bebé, ayuda a recuperar el peso previo al embarazo… pero si no la vas a disfrutar realmente ¿te compensa? Si la respuesta es sí, ADELANTE, eso es un amor desinteresado al 1000 x 1000. Pero si la respuesta es no, ESTUPENDO, hoy en día las leches de fórmula están tan desarrolladas que se asemejan mucho a la leche materna y a ningún niño le ha pasado nada por tomarlas. Además, ¿sabes una cosa? ¡¡¡No vas a ser peor madre por ello!!!

Una madre no se califica por el tipo de alimentación que decide dar a su bebé, una madre es mucho más. Porque una madre es madre prácticamente desde el momento en que se entera de que está embarazada. En ese momento, inexplicablemente, ya quieres a esa personita que empieza a crecer dentro de ti y darías todo por él/ella renunciando a un millón de cosas que hasta ese momento parecían imprescindibles.

La mayoría de las lactancias de aquellas mamás que no están convencidas acaban en fracaso: bien por mal agarre, grietas, mastitis, porque se agobian, porque desde fuera les dicen que el bebé llora porque tiene hambre, porque empiezan a suplementar con leche artificial… Así entran en un círculo vicioso que desespera a cualquiera y terminan la lactancia además con mal sabor de boca y, en ocasiones, con la sensación de haber fracasado.

Me gustaría dejar claro que soy una defensora a ultranza de la lactancia materna: tengo tres bebés que no pudieron empezar su vida tomando el pecho de manera natural. Aun así, me estimulé para poder realizar una lactancia diferida que me permitiera, llegado el momento, intentar tener una lactancia dentro de la normalidad. El resultado fue de 14 meses con Nico (hasta que él quiso) y 22 meses con las gemelas (sigo en la actualidad). Pero esto no quiere decir que no sea consciente de las diferentes necesidades de las mujeres y que ni todas somos iguales ni todas queremos las mismas cosas.

Si después de tener toda la información del mundo, haber ido a clases de preparación al parto, haber consultado con asesoras de lactancia, amigas, primas y vecinas sigues teniendo dudas, ESPERA. Aquí os hablo del caso de una amiga íntima: ella es también profesional sanitaria, pero la lactancia materna no era algo que le obsesionara. Ni siquiera se había planteado si iba a dar el pecho o no a su futuro bebé, aunque por su trabajo conocía muy bien sus beneficios, pero también que muchos niños salen adelante sin problemas con lactancia artificial. Llegado el momento del parto, cuando ya se veía la cabeza del pequeño, le dije: “asómate y sácalo”. Lo cogió y se lo puso en el pecho. Poco después él solito comenzó a mamar. Días más tarde mi amiga me soltó: “cómo sois las matronas”. Me eché a reír. Porque ella me contaba que, después de ese momento tan bonito, no podía plantearse no dar el pecho a su bebé. Y así lo hizo durante 14 meses también. En su segundo embarazo sabía a lo que se enfrentaba y tenía las cosas mucho más claras. Tanto que lleva 20 meses dando el pecho.

A veces necesitamos vivir el momento para poder tomar la decisión de ofrecer lactancia materna o no a nuestros hijos. No pasa nada por esperar. Si cuando nazca tu bebé sientes que quieres darle el pecho, hazlo. Y, si ese instinto no aparece, no pasa absolutamente nada, ahí estaremos los profesionales para ayudarte. Por eso creo que la información es poder y que no hay nada mejor que una mujer empoderada capaz de tomar sus decisiones libremente, sin presiones sociales. Porque ser mamá es probablemente una de las experiencias más bonitas de la vida y, por ello, todas las mujeres que así lo quieran deberían disfrutar de ese momento, ya de por sí complicado por el mar de hormonas en el que se ven envueltas, sin presiones añadidas.

Si vas a ser mamá y tienes alguna duda, en este caso con la lactancia, que yo pueda solucionar, ponte en contacto conmigo, estaré encantada de intentar ayudarte.

Trimommyy.

By |2019-02-27T22:21:56+00:00enero 15th, 2019|Categorías: Sin categorizar|0 Comentarios

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